LA VALL DE BOÍ, LLEIDA

Tal es la calidad del románico de este valle que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Todo empezó cuando una familia feudal, los Erill, trajo al valle a los picapedreros, maestros de obra y artesanos, que en pocas décadas levantaron ocho iglesias y una ermita. Así, las iglesias románicas del Valle de Boí son el reflejo artístico de una sociedad estructurada en torno a las jerarquías eclesiásticas y señoriales, personificadas en este caso en los señores de Erill y el obispado de RODA DE ISÁBENA (enlace a nuestra publicación), promotores de los templos del Valle.

RODA DE ISÁBENA

Dentro de esta sociedad medieval, la iglesia cumplía no sólo una función religiosa, sino que también tenía un importante papel social, como lugar de reunión y refugio del pueblo. En el caso del Vall de Boí, esta función social de los templos se evidencia en la utilización de sus esbeltos campanarios de torre como elementos de comunicación y vigilancia.

Una de sus características principales es la unidad de estilo arquitectónico, pues todas son construcciones realizadas durante los siglos XI y XII siguiendo los modelos provenientes del norte de Italia, el románico lombardo, que se caracteriza por la funcionalidad de sus construcciones, el cuidadoso trabajo de la piedra, los esbeltos campanarios de torre, y la decoración exterior de arcos ciegos y bandas lombardas.

Cabe destacar igualmente, los conjuntos de pintura mural que albergaban las iglesias de Sant Climent y Santa María de Taüll y Sant Joan de Boí, actualmente conservados en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), así como todas las tallas producidas por el Taller de Erill, a destacar el Descendimiento de Santa Eulàlia d'Erill la Vall.


Las ocho iglesias y la ermita, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO que plasman este impresionante conjunto románico de la Vall de Boí, está formado por las siguientes edificaciones: 




IGLESIA DE SANTA MARÍA (CARDET)

 LA NATIVIDAD ( DURRO )

ERMITA DE SAN QUIRCE  (DURRO)

La Vall de Boí es el municipio más extenso de la comarca catalana de la Alta Ribagorza en la provincia de Lleida,  La cabeza del municipio se sitúa en la localidad de Barruera, que le dio nombre hasta 1996. Está compuesto por varios valles y sierras, situados en la zona nororiental de la comarca y conocidos también conjuntamente como valle del Noguera de Tor (principal afluente del río Noguera Ribagorzana). 

Por ello, hablar de la Vall de Boí es hablar también de naturaleza en estado puro. Porque en este rincón privilegiado de los Pirineos se encuentra una de sus grandes joyas: el PARC NACIONAL D’AIGÜESTORTES I ESTANY DE SANT MAURICI (enlace a nuestra publicación), un reino de belleza engalanado de verde y plata, donde las montañas parecen haberse puesto de acuerdo para tocar el cielo y sus más de 200 lagos o estanys de origen glaciar se empeñan en devolverle el reflejo. 

Es precisamente desde la Vall de Boí desde donde nosotros nos adentramos en este extraordinario paisaje de cumbres, bosques, ríos y lagos, descubriendo un territorio en el que la naturaleza parece haber querido desplegar todo su repertorio de belleza.

Para nuestra alegría, el Parque cuenta con un itinerario circular perfectamente adaptado que permiten a personas en silla de ruedas adentrarse en la espesura del parque sin barreras, sintiendo la montaña en igualdad de condiciones.

El Vall de Boí también está sembrado de pueblitos de montaña que parecen sacados de un cuento, donde uno siente que camina por la página abierta de una historia mágica. Uno de ellos es TAÜLL: un refugio donde la historia se mezcla con la montaña, donde el románico late con más fuerza que en ningún otro rincón del valle, donde la naturaleza abraza y donde las tradiciones iluminan la noche. Un poema de piedra, altura y fuego que permanece en quien lo descubre.

Así mismo, esta salpicado de otros hermosos rincones como el BALNEARIO DE CALDES DE BOÍ (enlace a nuestra publicación), un paraíso botánico y acuático, a 1.470–1.500 metros de altitud, que ostenta un Récord Guinness por la mayor variedad de aguas termales reunidas en un solo balneario.

Son, nada más y nada menos que 37 manantiales con diferentes temperaturas y composiciones químicas (varían entre los 4 °C y los 56 °C, siendo cloruradas, sulfuradas, sulfatadas, bicarbonatadas; más sodio en las calientes y más calcio en las frías). Algunos huelen a azufre, otros saben a hierro, y todos tienen algo mágico.

Así que, si alguna vez necesitas un respiro profundo, un paseo lento o un baño que vaya más allá de lo físico... recuerda que, en este hermoso rincón del Pirineo, hay lugares donde el arte, la piedra y el agua siguen hablando. Y tú estás invitado a escucharlas.

TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN HA SIDO RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:

https://www.vallboi.cat/es/iglesias-romanicas

https://es.wikipedia.org/wiki/Iglesias_rom%C3%A1nicas_del_Valle_de_Boh%C3%AD

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