Mostrando las entradas para la consulta barcelona ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta barcelona ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

PARQUE GÜELL, BARCELONA

Diseñado por el genio inquieto de Antoni Gaudí, alma indiscutible del modernismo catalán, el parque nació del sueño compartido con su gran mecenas, Eusebi Güell.. Entre 1900 y 1914, piedra a piedra y fantasía a fantasía, fue tomando forma este lugar donde la arquitectura parece brotar de la tierra. En 1926, el sueño privado abrió finalmente sus puertas al mundo y se convirtió en parque público.

Hoy el parque se despliega en dos latidos: la zona monumental, imaginada y firmada por Gaudí, y la zona forestal que se desliza por la vertiente norte del monte Carmelo. Todo fue concebido como un conjunto armónico, casi utópico, donde la naturaleza abraza la arquitectura y da cobijo a un ambicioso proyecto de viviendas exclusivas. Hogares pensados para el confort absoluto, dotados de los adelantos tecnológicos más innovadores de su tiempo y culminados con un exquisito cuidado artístico. Asimismo, idearon un conjunto impregnado de un fuerte simbolismo, ya que procuraron sintetizar en los elementos comunes del parque muchos de los ideales tanto políticos como religiosos que compartían mecenas y arquitecto.

La cronología de las obras del parque sería la siguiente: el inicio fue en noviembre de 1900 y desde esta fecha hasta 1903 se hizo la explanación y apertura de calles y se construyó la cerca que rodea el parque, los pabellones de entrada, el refugio para carruajes, la escalinata de acceso, los caminos y viaductos y el sistema de alcantarillado; entre 1904 y 1906 se construyó la casa de muestra, actual Casa-Museo Gaudí; en 1905 se edificó la casa Trias; entre 1908 y 1909 se construyó la sala hipóstila; y entre 1907 y 1913 se erigió el teatro griego con el banco ondulado.

A ambos lados de la reja de entrada emergen dos pabellones como guardianes de un mundo imaginado. Uno fue concebido como portería; el otro, como espacio de administración, mantenimiento y amable recibimiento de visitantes. Son puro espíritu gaudiniano: bóvedas ondulantes cubiertas de cerámica brillante, colores que juegan con la luz y una arquitectura que rehúye deliberadamente la línea recta. Su fantasía formal y cromática ha llevado a muchos a ver en ellos una evocación directa del cuento de Hänsel y Gretel. No es una asociación casual: en 1901, el mismo año en que se levantaron los pabellones, la versión operística del cuento, compuesta por Engelbert Humperdinck, se representaba en el teatro del Liceo, con traducción del poeta Joan Maragall, amigo cercano tanto de Güell como de Gaudí.

El PABELLÓN DE PORTERÍA parece surgir del suelo como una criatura fantástica. Construido en mampostería, se viste con destellos de trencadís que recorren ventanas, cornisas y almenas, como si el edificio hubiese decidido adornarse con fragmentos de luz y color. Coronándolo todo se alza una torre-mirador que capta de inmediato la mirada. Su cúpula, con forma de sombrerete acampanado, evoca sin pudor un hongo de cuento, muy similar a la amanita muscaria, esa seta roja que habita los bosques de la imaginación. Pero el detalle más sorprendente se esconde en sus vetas: pequeñas tazas de café colocadas boca abajo dibujan las manchas del hongo, transformando lo cotidiano en poesía inesperada.


El PABELLÓN DE ADMINISTRACIÓN dialoga con su vecino como si ambos formaran parte del mismo relato fantástico. También aquí aparecen las terrazas almenadas, dos balcones elevados desde los que el edificio parece vigilar el parque con discreta elegancia. Sobre él, una cúpula en forma de hongo —hermana de la del pabellón de portería—. Sin embargo, es la torre lateral la que roba definitivamente la mirada, con su  forma hiperboloidal y revestida de trencadís en ajedrezado blanco y azul.

Al cruzar la entrada, el visitante se adentra en un vestíbulo concebido como un espacio de transición, un umbral donde se ordenan los accesos y comienza, casi sin aviso, el hechizo del parque. A ambos lados se abren dos áreas de servicio excavadas como grutas, integradas en la arquitectura con naturalidad, como si la montaña las hubiera permitido nacer en su interior. La gruta de la izquierda fue pensada originalmente como garaje y almacén; hoy, transformada por el paso del tiempo, acoge un bar y unos aseos. La gruta de la derecha, en cambio, se concibió como refugio para carruajes y guarda uno de los espacios más sugestivos del conjunto. En su interior se despliega una sala circular cubierta por una bóveda tórica, sostenida por una columna central de forma cónica. Su estructura, robusta y orgánica, evoca poderosas patas de elefante, como si la arquitectura se apoyara en un animal mítico y paciente. Esta columna recuerda de forma notable a la de la cripta del monasterio de Sant Pere de Rodes, un lugar que pudo servir de inspiración a Gaudí y que conecta este espacio con una tradición arquitectónica antigua, reinterpretada aquí con imaginación y audacia.

Desde el vestíbulo de entrada nace una escalinata construida entre 1900 y 1903, que invita a ascender sin prisa, como si cada peldaño preparara al visitante para un encuentro mayor. Los muros que abrazan la escalinata se despliegan en una suave forma elíptica, revestidos de cerámica que alterna placas convexas de blanco luminoso con piezas cóncavas de colores vivos. Estos muros culminan en almenas que descansan sobre una cornisa de piedra rústica, en la que se integran jardineras de plantas colgantes, aportando un gesto vegetal que suaviza la solidez de la piedra. Muchas de estas piezas cerámicas fueron diseñadas por Pau Pujol, de la reconocida fábrica Pujol i Bausis, cuyas creaciones convierten este conjunto en una auténtica sinfonía de color y textura. En la zona central, la escalinata se anima con tres fuentes escultóricas que no solo refrescan el ambiente, sino que cargan el espacio de significado simbólico. A través de sus relieves, representan Países catalanesCataluña norte (francesa) y Cataluña sur (española), unidas aquí por el murmullo del agua.

La primera fuente tiene una composición naturalista de falsos troncos, estalactitas y vegetación por donde cae el agua a una pequeña alberca.​ Su forma parece evocar un lugar llamado L'Argenteria, en el desfiladero de Collegats en el curso del río Noguera Pallaresa.

La segunda fuente tiene forma de medallón de marco tórico y contiene el escudo de Cataluña y una serpiente, como alusión a la medicina —o bien en representación de la serpiente Nejustán que llevaba Moisés en su cayado—, rodeados de frutos de eucalipto.

En la tercera fuente se halla un dragón o salamandra hecho de ladrillo rasilla revestido de trencadís de colores. Existen diferentes versiones sobre su significado: puede representar la salamandra alquímica, que simboliza el elemento fuego; el mitológico Pitón del templo de Delfos; o bien el cocodrilo que aparece en el escudo de la ciudad de Nîmes, lugar donde se crio Güell. Esta figura se ha convertido en el emblema del jardín y uno de los de Barcelona. 


Sobre esta figura hay una pequeña construcción en forma de trípode, en alusión al utilizado por la pitonisa de Delfos. En el centro de este trípode hay una piedra que podría representar el onphalos, el «ombligo del mundo» del oráculo de Delfos.

En el último tramo de la escalinata se sitúa un banco en forma de odeón, cuya orientación no es casual: recibe el sol generoso del invierno, cuando el cuerpo busca calor, y se refugia en la sombra amable del verano, cuando la luz se vuelve intensa y el descanso pide frescor.

Sobre la escalinata se alza la SALA HIPÓSTILA, conocida también como la Sala de las cien columnas o templo dórico, aunque su número real sea algo menor. Este espacio majestuoso, construido entre 1908 y 1909, descansa como un bosque de piedra y cumple una doble función: cobijar al visitante y sostener, como raíces firmes, la gran plaza que se extiende sobre ella. Gaudí la concibió como el mercado del barrio residencial que soñaba para este lugar, un punto de encuentro donde el intercambio cotidiano se desarrollaría bajo columnas imponentes y una atmósfera casi sagrada. Sin embargo, el proyecto urbanístico no prosperó y ese destino nunca llegó a materializarse.

Está compuesta por 86 columnas estriadas, de 6,16 m de alto y 1,20 m de diámetro, confeccionadas de mortero y escombro simulando mármol, y tienen revestimiento de trencadís, hasta una altura de 1,80 m. Las columnas exteriores están ligeramente inclinadas para lograr un mejor equilibrio estructural. El techo está confeccionado con bóvedas semiesféricas convexas revestidas con trencadís blanco.

Originalmente esta sala debía albergar 90 columnas, pero Gaudí eliminó cuatro de ellas y, en el espacio libre dejado en el techo, situó cuatro grandes plafones circulares a modo de rosetas, que representan las cuatro estaciones del año, con dibujos de soles de 20 puntas, de distintos colores. Estos se complementan con 14 plafones más pequeños en el centro de las bóvedas, de un metro de diámetro, que representan el ciclo lunar, con dibujos de remolinos, hélices y espirales. Los plafones fueron obra de Jujol, el colaborador de Gaudí con más fantasía creativa, realizados en trencadís de cerámica y materiales de desecho.

El punto central del parque lo constituye la inmensa PLAZA DE LA NATURALEZA, construida entre 1907 y 1913. Según el plano original, la plaza central debía ser un teatro griego, apto para las reuniones comunitarias y para la celebración de eventos culturales y religiosos. En el borde exterior, que sirve de balcón a la escalinata y la entrada del parque, se halla un banco de forma ondulada, de 110 m de longitud, recubierto de pequeñas piezas de cerámica y cristal obra de Josep Maria Jujol, con una de las técnicas preferidas del arquitecto, el trencadís.​

En su parte exterior contiene una cornisa cubierta de gárgolas con forma de cabeza de león para desaguar la lluvia, así como triglifos y pequeñas figuras en forma de gota de agua.

En el otro extremo la plaza termina en un muro excavado en la montaña, que hace el efecto de un anfiteatro, sobre el cual hay un paseo de palmeras cerrado en la vertiente montañosa por un muro de columnas con forma de palmera.




En el recinto del parque, en el camino del Rosario, se encuentra la Casa-Museo Gaudí, lugar de residencia del arquitecto desde 1906 hasta 1925, pocos meses antes de su muerte, fecha en que pasó a residir en el taller de la SAGRADA FAMILIA (enlace a nuestra publicación). Diseñada por su ayudante Francesc Berenguer entre 1904 y 1906, fue construida como casa de muestra de la urbanización, hasta que fue adquirida por Gaudí cuando ya se veía el fracaso del proyecto. La decoración, donde destacan los elementos de cerámica y los esgrafiados, es de estilo modernista y denota la influencia que sobre Berenguer ejercía su maestro.

El museo alberga diversos muebles y objetos personales de Gaudí, como su dormitorio y su oratorio, además de algunos cuadros y esculturas, así como paneles informativos y audiovisuales dedicados al arquitecto. Entre los muebles hay mobiliario original procedente de la casa Calvet, la casa Batlló y la cripta de la Colonia Güell. En el jardín también se exponen diversos objetos, como la cruz de cuatro brazos del portal de la finca Miralles, una copia de una escultura de la Sagrada Familia titulada Cosmos, una gárgola con forma de cabeza de león de la cornisa de la plaza del parque o unas rejas procedentes de la casa Vicens y la casa Milà.

Gaudí construyó una serie de viaductos para transitar por el parque, lo suficientemente anchos para el paso de carruajes y con unos caminos porticados por debajo para el paso de transeúntes. Los caminos tienen una longitud total de tres kilómetros, que salvan el desnivel de la montaña (60 m) y comunican de forma óptima el nivel inferior con el superior.

Por último, mencionar la casa Trias, otra de las tres residencias que se construyeron en el parque. Esta construcción, obra de Juli Batllevell i Arús, está situada en las dos únicas parcelas que se llegaron a vender. Propiedad de Martí Trias i Domènech, abogado de la familia Güell, se construyó entre los años 1903 y 1906. Hoy en día sigue siendo una residencia privada y aún pertenece a la misma familia, a los descendientes del abogado y de su mujer, Anna Maxenchs.

Este no es un espacio que se agota en una sola mirada. El parque invita a regresar, a descubrir lo que quedó escondido entre sombras, a verlo distinto según la hora, la estación o el estado del ánimo. Queda pendiente otro paseo, otra pausa en un banco soleado, otra conversación íntima con la piedra y el color. Así, la despedida no es un adiós, sino un hasta pronto. Un pacto secreto con el lugar, con la certeza de que algún día —sin prisas y con la mirada renovada— volveremos a encontrarnos.



VISITA VIRTUAL

TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN HA SIDO RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:

https://es.wikipedia.org/wiki/Parque_G%C3%BCell

 https://parkguell.barcelona/es

VISITA OTROS SORPRENDENTES LUGARES DE LA PROVINCIA DE BARCELONA EN EL ENLACE.

ESGLÉSIA DE SANT JOAN DE BOÍ

Situada en uno de los pueblos más importantes del Val de Boí, Sant Joan de Boí es la iglesia que conserva más elementos arquitectónicos del primer momento constructivo que se produce en la Vall de Boí en el siglo XI. Es una iglesia de planta basilical, con cubierta de madera a dos aguas y  tres naves que terminan en ábsides semicirculares, excepto el ábside central modificado a forma trapezoidal con posterioridad.

En 1931 fue declarada Monumento Histórico-Artístico, el año 1991  Bien de Interés Cultural y en el 2000  dentro del conjunto de Iglesias románicas catalanas del Valle de Bohí, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Las naves de la iglesia están separadas por arcos de medio punto apoyados en pilares de planta circular y rectangular. Corresponde al estilo románico lombardo.

Posee una torre campanario, adosado a la fachada sur de forma cuadrada y modificada en el último piso, tras sufrir un importante incendio en el siglo XIII, esta se vio gravemente afectada perdiendo los tres cuerpos superiores, solo se conservan los tres cuerpos inferiores que presentan la misma disposición de las demás torres del valle.


Sus lienzos, tanto en el interior como en el exterior, estuvieron decorados con pinturas románicas al fresco obra del llamado maestro de Bohí.

Exteriormente se conservan, situadas en la fachada norte de la iglesia, alrededor del arco de medio punto de la puerta, las pintura representaban una teofanía. 

En la parte central podemos ver una forma circular, sostenida por cuatro ángeles, que habría contenido la imagen de un crismón. A un lado de esta escena había representado un santo con un libro en la mano, y otros tres personajes que contemplan la visión central. Una cenefa con motivos geométricos enmarca todo el conjunto.



A cada lado de la puerta, debajo de las pinturas murales, también se conservaron unos grafitis de época medieval, -siglos XIII y XIV- donde se distinguen diversas escenas de temática castrenses, con torres, personajes tocando trompas, caballos y estrellas.




En la parte superior del panel derecho se realizó el único grafiti  epigráfico del conjunto. Se trata de un texto breve que podemos datar en torno al año 1200 debido a que la grafía utilizada se encuentra en un momento de transición entre el final de la letra carolina y el comienzo de la gótica, por lo que nada tiene que ver con las dataciones que, hasta el momento, lo situaban en la primera mitad del siglo XIV. Aunque con algunas reservas debido a su estado de conservación, lo transcribimos como “Oretis pro Garcia, cuius erat etas ad deni ter a[nnos]” [Que recéis por García, cuya edad era de treinta años].


En los grandes centros religiosos, “a finales del siglo XII y, especialmente, en el siglo XIII”, existen una serie de inscripciones necrológicas que parecen estar estrechamente ligadas “al culto de los muertos y a las obligaciones que la comunidad contraía de orar por sus familiares y bienhechores” y que derivan de los libros obituarios. El grafiti de san Juan de Bohí parece encontrar su razón de ser en este contexto de búsqueda de salvación del alma. Es posible que su autor fuese un clérigo con un buen conocimiento del latín, a tenor de los vocablos empleados, y el hecho de estar colocado en la puerta de entrada a la iglesia a una altura visible para cualquier persona podría indicar que se trataba de un mensaje destinado a los fieles que accedían al interior similar a los ya vistos en otras iglesias medievales peninsulares como en PEÑALBA DE SANTIAGO (enlace a nuestra publicación).

PEÑALBA DE SANTIAGO, León.

Debido a que los grafiti fueron practicados sobre las propias pinturas de la puerta norte, la datación de estas es la que nos proporciona una fecha post quem para ellos. Así, mientras que las pinturas del interior de iglesia fueron realizadas en una única campaña en torno al año 1100, las del exterior se efectuaron con posterioridad, pero siempre antes del año 1140.

Las pinturas y el revoque estaban protegidos por un pórtico que fue derribado en época moderna. Fue en este momento cuando se dejó hacer uso del acceso lateral y se abrió la puerta actual a los pies de la iglesia.

Al traspasar la puerta de este muro oeste, descubrimos la pintura del dragón de las siete cabezas, la bestia apocalíptica, imagen que formaba parte del Juicio Final, que debía ocupar todo el muro occidental. La representación del inferno y del paraíso actuaba ante los fieles como recordatorio de lo que les esperaba en el más allá, dependiendo de su comportamiento en la Tierra.

Delante de la pintura de la bestia apocalíptica, encontramos el recipiente de agua bendita o acetre. Su ubicación muestra como la pintura y la arquitectura van de la mano para transmitir el mismo mensaje: la salvación del alma mediante el bautismo ante la advertencia del inferno.

Conserva otra pila románica enterrada en medio de la nave lateral sur, es un depósito de diezmos de boca circular con rebaje para ajustar su tapadera su función era la de guardar el aceite que se utilizaba para iluminar la iglesia, solían tener una tapa de madera que en este caso, no se ha conservado.



En el absidiolo del lado del evangelio se encuentra un altar de piedra, de tronco piramidal invertido, con un crismón esculpido en la base.

Preside el altar central una imagen de San Juan Bautista, titular del templo, que fue el primero en identificar a Jesús como “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” 

Las pinturas murales originarias, fueron arrancadas entre 1919 y 1923 para ser trasladadas para su conservación al Museu Nacional d’Art de Catalunya. En la actualidad se han hecho copias de las mismas en el interior y en el exterior. En la nave lateral de la epístola se han colocado una serie de fotografías y explicaciones del momento de la Misión Arqueológica de 1907, así como de cada una de las iglesias que forman el Patrimonio Mundial. Sus tallas románicas, se guardan también en el museo de Barcelona. Son cuatro tallas que pertenecieron a un Descendimiento y que se han catalogado como de la escuela de Erill-la-Vall así como también un frontal de altar pintado, del siglo XIII, dedicado a San Pedro.

Las pinturas se divide en dos niveles de representación: los santos o bienaventurados, que ocupan la mayor parte de los muros y representan el universo celestial; y los animales del bestiario, criaturas que pueblan el mundo terrenal, que se representan en escenas significativamente situadas debajo de los anteriores, como la parte baja de los muros o los intradoses de los arcos. 

Santo con nimbo.

Parte baja del lienzo.

Intradós de un arco.

Las pinturas murales de las iglesias cumplían la función de transmitir la moral cristiana del momento mediante conductas a seguir. Los bestiarios servían para transmitir estas ideas. Los frescos hacen una función explicativa y moralizante mostrando así escenas como: La Lapidación de San Esteban

San Esteban está arrodillado y levanta las manos orando, arriba se representa la mano de Dios que con un rayo de luz ilumina al santo, mientras tres personajes le lanzan piedras.

Los tres verdugos están en posturas diferentes para representar el movimiento: el último toma impulso, el del medio se prepara y el primero está lanzando la piedra. 

Como es habitual, podemos identificar los personajes negativos porque están representados de perfil, mientras que el santo se muestra de frente, de cara al espectador, y tranquilo a pesar del martirio que soporta gracias a la iluminación divina. Esta escena representa la fortaleza del mártir, como un ejemplo a seguir, las pruebas y las dificultades que han de superar los buenos fieles.

Los juglares: Esta escena en el muro norte representa tres personajes masculinos, un equilibrista del revés que parece querer coger unas espadas con la boca, un malabarista y un músico tocando un arpa.

Su indumentaria corresponde a la de los juglares de la época. Las tres figuras van vestidas con túnicas cortas y con pantalones de forma acampanada atados con unas cintas entrecruzadas. 

Esta escena es una representación de la fiesta y la celebración en el universo celestial, de la música y la alegría de la que son partícipes los personajes sagrados, los bienaventurados.

Otra escena nos muestra una pareja de santos o apóstoles conversando, que se identifican como tales por que llevan el nimbo de luz.

Los animales eran representados a menudo con un significado también moralizante en capiteles, libros o, en la pintura mural. El halcón es un ave de caza, mucho más vinculado al mundo cotidiano que al fantástico, considerado el más noble de las aves.




La principal fuente de información eran los libros denominados “bestiarios”, que recogían noticias de los animales conocidos, reales o fantásticos, con descripciones de sus características físicas y la interpretación instructiva de sus hábitos y costumbres, que personificaban vicios y virtudes humanas.

El origen de los bestiarios es el “Physiologus”, un texto del siglo II que ejemplificaba con animales las normas cristianas. Durante más de mil años sirvió de inspiración a teólogos y pintores y se escribieron copias en toda Europa. Muchos de estos animales están presentes en este templo.

Pez con cabeza de ave 

Como el elefante: Representado con cuernos y con unas orejas muy pequeñas, probablemente porque el pintor nunca había visto un elefante y su representación no se basa en el conocimiento científico sino en la repetición de modelos o descripciones de bestiarios anteriores. En los bestiarios, el elefante se describe como un animal con virtudes positivas, simbolizando la castidad y la fortaleza.

El león: Es el rey del reino animal y personifica a Cristo. Los bestiarios explican que cuando nacen las crías de la leona, están sin vida durante tres días, y es gracias al aliento de león que cobran vida. El simbolismo del león hace referencia a la resurrección de Cristo.

La pantera: Representada como un cuadrúpedo con una flor de lis, la pantera se caracteriza en los bestiarios por sus manchas blancas y negras, simbolizando los ojos de Dios. Se explica que después de comer, la pantera duerme durante tres días en una cueva y que, al despertar, da un gran grito que emite un perfume que atrae al resto de animales. El aliento perfumado simboliza la voz de Cristo que hace llegar su palabra a todas partes.

El osne, mostrándose como un animal cuadrúpedo de aspecto deforme, ya que por sus patas traseras y delanteras y por su pelaje podríamos entender que se trata de un asno, con un rabo de extremada longitud y un estrecho cuello y cabeza. Por otra parte y atendiendo a su pluralidad simbólica, este monstruo se encuentra íntimamente relacionado con las fuerzas demoníacas. Estas fuerzas lo vinculan estrechamente con la noche, ya que se considera que cuando este animal rebuzna en las noches de equinoccio, es la imagen de demonio, pudiendo ser éste un significado más que acertado si nos detenemos en los signos que rodean a este animal. Junto a éste vemos la unión de unas pequeñas líneas con la intención de formar estrellas, pudiendo éstas contextualizar al animal con la noche -todos los animales que se representan en la iconografía de estos arcos tienen el trazado de estos signos que nos llevan a una noche estrellada, pudiendo estar estos animales vinculados con algún rito nocturno-. Pero en oposición a este último, no podemos olvidar otro significado, su vinculación con sus virtudes ascéticas (castidad, humildad).

El carcoliti era un animal hibrido del bestiario medieval, un perro con patas de cabra.


En el tímpano de la puerta norte hay la representación de un gallo. El canto del gallo a la aurora nos avisa del nacimiento de un nuevo día, es un símbolo de resurrección.

El camello: Simboliza la humildad y la obediencia. El camello es un animal utilizado durante la edad media para el transporte de las mercancías, y por el hecho de arrodillarse para poder ser cargado se identifica con ser servicial.

El pecador: En el intradós de uno de los arcos aparece representada una figura humana con una prótesis en la pierna izquierda y haciendo el gesto de tocarse el sexo Por su situación dentro de la iglesia, este personaje forma parte del registro donde se representan las criaturas terrenales, y presenta una clara función moralizante, su actitud obscena y sus problemas físicos representan sus defectos morales.  Este personaje en época posterior, ha sido censurado, se le han decapando sus genitales, y así aparecen en la actualidad. 

Cerrando el repertorio, como vimos anteriormente, en el muro occidental habría representado el Juicio Final del que solo se conservan algunas escenas.

Juicio final; hidras de siete cabezas

Ya por último, mirando hacia el exterior, en el cerro donde antaño se alzaba un castillo, se observa el monumento al pastor. Homenaje que se elogia con la Feria del Queso de Pastor de Taüll, evento anual que se celebra a finales de agosto; el queso es elaborado a partir de la leche del propio rebaño pastado en el territorio. 


TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN HA SIDO RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 

https://www.arteguias.com/iglesia/santjoanboi.htm

http://www.arquivoltas.com/7-Lerida/01-Boi1.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Juan_(Boh%C3%AD)

http://www.jdiezarnal.com/elvalledeboisantjoandeboi.html

https://www.elturistatranquil.com/iglesias-romanicas-de-sant-joan-de-boi-y-santa-eulalia-de-erill-la-vall-la-vall-de-boi-3/#elementor-toc__heading-anchor-1

https://revistascientificas.us.es/index.php/LAB-ARTE/article/download/22085/19481?inline=1

https://www.centreromanic.com/es/iglesia/sant-joan-de-boi/ 

VISITA OTROS SORPRENDENTES LUGARES DE LA PROVINCIA DE LLEIDA EN EL ENLACE.